Pasar al contenido principal
La jornada, celebrada en el Parque Natural de los Collados del Asón y La Gándara de Soba, reunió a una amplia representación del colectivo montañero cántabro en torno a tres rutas.

Tres rutas de distinta dificultad y una acción de voluntariado ambiental integrada en el Proyecto Libera.

Una cita que cumple veintiún años

La Federación Cántabra de Deportes de Montaña y Escalada (FCDME) celebró el pasado domingo su vigesimoprimera edición del Día de los Deportes de Montaña de Cantabria, una cita que congrega cada año a clubs y montañeros federados de toda la región. En esta ocasión, el entorno del Parque Natural de los Collados del Asón y La Gándara de Soba, en el municipio de Soba, acogió a cerca de 400 participantes.

La jornada ofreció tres modalidades de participación adaptadas a distintos perfiles: una ruta larga, una ruta corta y una ruta inclusiva, pensada para garantizar el acceso a la actividad al mayor número posible de personas. La respuesta de los clubs fue especialmente destacada, con una participación que refleja el arraigo y la vitalidad del montañismo en Cantabria.

Cien voluntarios, seis kilos y un buitre

A los cerca de 400 participantes se sumó un centenar de voluntarios dispuestos a algo más que caminar: salir al monte con bolsas en la mano y dejar el terreno más limpio de lo que lo encontraron. La iniciativa, impulsada desde las diferentes áreas de la FCDME, se integró en el Proyecto Libera, el programa de voluntariado ambiental apadrinado por Ecoembes y SEO/BirdLife que facilita a colectivos y federaciones el material necesario: bolsas de reciclaje, guantes y básculas para pesar los residuos recogidos.

El grupo de limpieza partió desde el parking de los Collados del Asón siguiendo la pista en dirección a la Cabaña de Concinchao. Desde allí, un sendero devolvió a los participantes al punto de inicio para descender después a La Gándara, completando un recorrido circular en el que la atención no estaba puesta en el cronómetro sino en el suelo: colillas, plásticos, papeles, cuerdas de ganado y restos de ropa degradada fueron apareciendo a lo largo del camino.

Al final del recorrido, la báscula marcó cerca de seis kilos. No es una cifra alarmante —la zona se encontraba en un estado de conservación relativamente bueno—, pero sí suficiente para recordar que incluso en espacios bien cuidados los residuos se acumulan, en muchos casos sin intención. Lo recogido no quedó en el monte: al bajar, los voluntarios depositaron las bolsas en los contenedores de reciclaje del núcleo urbano de Soba, cerrando así el ciclo completo de la actividad.

La jornada tuvo un ingrediente especialmente llamativo: la mezcla de generaciones. Junto a los socios más veteranos de la Federación participaron los más jóvenes, en una actividad que trasciende la recogida puntual de basura. La naturaleza también puso su sello: cuando el grupo iniciaba la marcha, un buitre leonado sobrevoló la zona desde las alturas.

Comida de hermandad y reconocimiento colectivo

La jornada concluyó con una comida de hermandad en el Parque de La Gándara, momento de convivencia y encuentro entre clubs que constituye ya una seña de identidad de esta celebración. Como reconocimiento a la participación colectiva, todos los clubs asistentes recibieron un recuerdo conmemorativo de esta vigesimoprimera edición.

La FCDME quiere expresar su más sincero agradecimiento a todos los participantes por su asistencia y su compromiso deportivo, y muy especialmente al Grupo de Montaña Exigente, organizador local, y al Ayuntamiento de Soba, cuyo apoyo resultó fundamental para el desarrollo de la actividad. El presidente de la FCDME y la Secretaria General estuvieron presentes en el punto de encuentro para trasladar un mensaje que la Federación quiere hacer extensivo a toda la comunidad montañera: el medio natural es el espacio donde practicamos nuestro deporte, y cuidarlo es parte de practicarlo.

09-06-2026

Tipo