La Federación Cántabra de Deportes de Montaña y Escalada (FCDME) ha culminado una nueva actuación de conservación ambiental en el Parque Nacional de los Picos de Europa, desarrollada gracias al compromiso y la participación voluntaria de deportistas de montaña.
La iniciativa nació en la propia Federación tras tener conocimiento de la existencia de una acumulación de residuos en una cavidad situada en un entorno de alta montaña. La propuesta fue presentada a la convocatoria de Apadrinamientos de Espacios Naturales del Proyecto LIBERA, impulsado por SEO/BirdLife y Ecoembes, y contó con su apoyo para poder afrontar una actuación de especial complejidad técnica y logística.
Los trabajos se desarrollaron a unos 2.350 metros de altitud, en un entorno kárstico y de difícil acceso. La cavidad se encuentra aproximadamente a cuatro o cinco kilómetros del teleférico, en una zona con una importante afluencia de montañeros y visitantes.
Una actuación basada en el voluntariado y la colaboración
La intervención contó con 12 voluntarios especializados, ocho pertenecientes a la FCDME y cuatro pertenecientes a la Federación Cántabra de Espeleología.
La participación de esta última fue especialmente importante. Su experiencia en el medio subterráneo y sus conocimientos técnicos en progresión vertical resultaron fundamentales para poder acceder a la cavidad y desarrollar los trabajos con las garantías de seguridad necesarias.
La actuación también contó con la colaboración del Parque Nacional de los Picos de Europa, así como con el apoyo del Servicio de Protección Civil y Emergencias del Gobierno de Cantabria, que facilitó material de progresión vertical. También participaron CANTUR y MARE en las diferentes fases de la actuación participaron igualmente en diferentes fases de la actuación. Asimismo, la empresa INDACCESS colaboró con la cesión de medidores de gases y explosímetros, un material fundamental para poder comprobar las condiciones de la cavidad y desarrollar los trabajos con las mayores garantías de seguridad posibles.
El trabajo se desarrolló en varias jornadas, incluyendo la preparación y porteo de materiales, la instalación técnica, las jornadas de extracción y la posterior desinstalación de los sistemas utilizados.
Una actuación de alta montaña
Durante los trabajos se comprobó que la realidad era considerablemente mayor de lo previsto inicialmente. Lo que se esperaba que fuera una acumulación puntual resultó ser una cantidad importante de residuos acumulados durante décadas.
En total se retiraron ocho sacas, con un peso conjunto aproximado de 1.000 kilos.
Entre los materiales recuperados había latas y envases metálicos, botellas y recipientes de vidrio, plásticos, prendas y otros materiales textiles, calzado, embalajes, recipientes y utensilios relacionados con alimentos y bebidas y diversos objetos de uso cotidiano. También aparecieron elementos menos habituales, como sillas y bombonas Camping Gaz.
El estado de muchos de estos materiales, con presencia de oxidación, fragmentación y degradación, evidencia el largo periodo de permanencia en la cavidad. Se trata de residuos antiguos compatibles con materiales depositados durante varias décadas, correspondientes a una época en la que la conciencia ambiental y las prácticas eran muy diferentes de las actuales.
Una evacuación especialmente compleja
La ubicación y las características del terreno hicieron imposible una evacuación convencional. Las ocho sacas fueron trasladadas mediante helicóptero, una operación especialmente exigente debido a las condiciones meteorológicas de alta montaña.
La jornada de evacuación estuvo condicionada por una situación meteorológica cambiante: mientras la zona de trabajo presentaba buenas condiciones, el área donde debía realizarse el depósito de las sacas se encontraba cubierta, lo que obligó a extremar las medidas de seguridad y coordinación.
Una vez depositados los residuos, un camión homologado y autorizado mediante un permiso especial de acceso al Parque Nacional realizó su traslado hasta el punto limpio habilitado por MARE, para garantizar su correcta gestión.
Deporte y conservación, un mismo compromiso
Para la FCDME, el valor de esta actuación va mucho más allá de la retirada de residuos. Supone una muestra del compromiso de los deportistas con los espacios naturales en los que desarrollan su actividad.
Los residuos encontrados pertenecen a otras épocas y no deben convertirse en una atribución al colectivo de montañeros actuales. Al contrario, han sido precisamente montañeros y espeleólogos actuales quienes, de forma voluntaria y altruista, han dedicado su tiempo, esfuerzo y conocimientos a recuperar este espacio.
La actuación representa también una oportunidad de educación y sensibilización ambiental. Nos recuerda que disfrutar de la montaña implica hacerlo de una manera responsable, respetando el entorno y siendo conscientes de que cada uno de nosotros tiene un papel importante en su conservación. La mejor forma de proteger estos espacios es prevenir, evitar cualquier impacto innecesario y dejar la montaña tal y como nos gustaría encontrarla.
Desde la Federación se considera que la mejor forma de conservar la montaña es combinar el disfrute responsable de la naturaleza con una participación activa en su protección.
“La mejor jornada de limpieza sería aquella que no hiciera falta organizar. Eso significaría que todos hemos entendido que la montaña no necesita que la limpiemos, sino que no la ensuciemos.”
Con esta actuación, la FCDME reafirma su compromiso de seguir trabajando para que el deporte, el voluntariado y la conservación del medio natural vayan de la mano, y para que quienes disfruten de la montaña hoy contribuyan también a que pueda seguir siendo disfrutada por las generaciones futuras.